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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.

domingo, 22 de marzo de 2026

Zufía (19/3/2026) Encinares. Dos especies nuevas para la Comunidad Foral

 El bosque lo hemos encontrado bastante seco y en consecuencia muy pobre en fructificaciones de hongos, casi todo lo observado ha sido en zonas de musgos que retienen mejor la humedad y en troncos o ramas. Pese a todo, el paseo ha sido enriquecedor y hemos registrado dos primeras citas para la Comunidad Foral de Navarra.


El Inocybe obscurobadia, una pequeña seta de sombrero inferior a los 1,5 a 2 cm de diámetro, completamente rimoso, es decir, con fibrillas radiales, pero sin escamillas, y un pie liso y sin pulverulencias de cistidios salvo en la proximidad de las láminas.


La superficie del pie blanquecina, con restos fibrilosos de cortina, pero sin cistidios en toda la superficie.


En las aristas de las láminas y en las caras presenta numerosos cistidios cristalíferos, de paredes no demasiado gruesas y prolongados en un largo cuello.


Esporas muy grandes y en forma de alubia o almendra, con paredes débilmente verrugosas.



Igualmente sobre musgos una delicada y frágil seta de esporada rosa, el Entoloma politum, con sombrero liso y brillante, marrón oscuro, convexo o deprimido en algunas muestras, pero no cónico y con un neto olor nitroso que desaparece rápidamente.


Presenta unas típicas esporas angulosas, con ángulos muy marcados y de proporciones casi isodiamétricas, algo que diferencia de otras especies parecidas.


Muy importante en este género Entoloma, la presencia de fíbulas en la base de los basidios, nada fácil de observar, pero de gran valor sistemático.


Y por último, y no menos importante, la estructura de la superficie del sombrero, la cutícula, formada por una capa externa de hifas finas con pigmento incrustante en las paredes y más inteernamente  otra capa de hifas muy gruesas, casi himeniforme, con pigmento intracelular y responsable de la coloración higrófana del sombrero.


También entre los musgos hemos observado otras especies interesantes como el pequeño Cortinarius querculus, de sombrero higrófano y pie cortinado y propio de comunidades de Quercus.


Ampliamente distribuido por todo el carrascal y tanto en zonas de musgo como en zonas de hojarasca la Peziza phyllogena.


En los mismos ambientes la Hebeloma crustuliniforme con un claro olor a patata cruda, pie macizo, sin colgante interno, y unas esporas de gran tamaño.


Esporas en forma de almendra y de gran tamaño para el grupo.


Y desde luego, si algo hemos observado con abundancia han sido las estrellas de tierra higrométricas, Astraeus hygrometricus, cerradas y abiertas.


Aparentemente en suelo, pero en realidad surgiendo de pequeñas ramitas enterradas o semienterradas, llama la atención por su colorido la Sarcoscypha coccinea que prácticamente la observamos todo el invienro en estos bosques.

Sin embargo, donde más hongos observamos es sobre ramas y troncos, destacaremos dos de los más comunes e interesantes, Daedaleopsis nitida, un yesquero de grandes poros hexagonales.



Y mucho más rara, aunque bastante común sobre troncos de Quercus, Aleurodiscus disciformis, una corteza de himenio liso, rosado y muy cuarteable, que suele presentar pequeños sombreros poco salientes al estilo de los Stereum.


Sus aspectos más característicos y diferenciales de otras cortezas similares como Stereum o Hymenochaete, son su grandes basidios con cuatros gruesos esterigmatos.


Sus gigantescas esporas elipsoidales, lisas y amiloides.

Y los hifidios cristalíferos que tapizan la superficie del himenio y que le dan un aspecto mate característico.


martes, 24 de febrero de 2026

Monte Plano (Olite). Carrascales y pinares Pinus halepensis. 22/2/2026

 Paseo bastante frustrante desde un punto de vista micológico, aunque increiblemente y como ocurre en la mayoría de los casos que paseamos observando la naturaleza, hemos encontrado alguna cosa interesante.

Ni tan siquiera sobre ramas y troncos hemos observado grandes cosas, la única especie que merece la pena comentar ha sido el Dacryobolus karstenii que forma costras bastante consistentes, de bordes bien definidos y una superficie lisa, marrón rojiza hacia el centro.

Aunque, como en la mayoría de los casos de estos hongos corticoides, su correcta identificación pasa por observaciones microscópicas, y en este caso sus peculiares cistidios.


En los pinares algunos ejemplares de Lepista sordida, en general muy secos y deteriorados.


En los bordes de las pistas de acceso, lo que parecen excrementos de animales son Pisolithus arhizus, una seta pulverulenta utilizada en la micorrización de especies forestales de repoblación.

Si la cortamos observamos en la base pequeñas bolitas que serían equivalentes a diminutos "cuescos de lobo", Lycoperdon, que al madurar se van convirtiendo en una masa de esporas ocraceas.


Pero sin duda, lo más interesante lo hemos observado en una de las múltiples zonas de fuego, carboneras, persentes en la zona. A primera vista por su forma y superficie muy escamosa nos pareció alguna especie de Lycoperdon o incluso algún pequeño Coprinellus.


Sin embargo, al partir se observa un pie y unas láminas muy claras que no licúan, todo ello muy frágil, ambos caracteres hacen descartar nuestras dos suposiciones.


La superficie del sombrero, especialmente en lo alto, está recubierta de escamas muy puntiagudas y agrupadas en ramilletes piramidales.


Al microscopio, estas escamillas se separan fácilmente y presentan una estructura filamentosa pero formada por hifas muy gruesas y pigmentadas, pero con células muy alargadas.


Con más detalle apreciamos unas hifas muy gruesas, con células alargadas con paredes incrustadas de pigmento y algo estranguladas en los tabiques por donde se rompen con facilidad en escamas, una estructura típica de las especies de Flammulaster.

Las esporas también son típica de Flammulaster, muy poco coloreadas y con paredes muy débilmente verrugosas, casi lisas y algo estranguladas en uno de los extremos. Aunque necesita una revisión profunda y detenida creemos que se trata del Flammulaster limulatus. El aspecto exterior es más propio del Flammulaster muricatus, pero la estructura de las hifas del velo general nos hace pensar más en la otra especie.


Por último, para terminar este breve reportaje y ante la falta de otras observaciones, nos ha parecido interesante dedicarle una mirada a estas masas mucosas que ahora, después de las lluvias, nos encontramos en muchos lugares, y aquí en particular, sobre todo al borde de caminos y sendas. Tampoco es un excremento o baba como alguno puede pensar, tampoco es un hongo sino más bien un alga, aunque técnicamente tampoco sería alga sino una cianobacteria, también llamadas algas verdeazules. Su nombre técnico es Nostoc.


Aunque tiene una consistencia muy gelatinosa cuando la vemos al microscopio no aparece como un tejido continuo sino como una masa de diminutas lombricillas verdosas immersas en una masa mucosa.


Una observación más detallada nos muestra que las lombricillas son realmente rosarios de células esféricas o globulosas que se parten con facilidad y van dejando sueltas entre la mucosidad numerosas esferillas.


Estos individuos son organismos muy simples formados por cadenas de células independientes que contienen cloroplastos y por tanto realizan la fotosíntesis lo que les permite vivir de la luz y la humedad.


Con más detalle vemos los cloroplastos en el interior de estas células.


Dentro de la masa mucosa se van dividiendo por partición y muchas se sueltan.

De manera dispersa en los extremos de algunas cadenas o de manera intercalar aparecen otras células más gruesas y sin cloroplastos, son los heterocistos, células fijadoras de nitrógeno lo que las convierte en unos seres muy interesantes en agricultura biológica.

martes, 10 de febrero de 2026

Zandio (Valle de Olaibar) (8/2/2026) Pinar Pinus sylvestris

 Pinar extremadamente pobre de fructificaciones de hongos en éstas épocas, sin embargo, hemos observado algunas especies interesantes sobre ramas, troncos o trocones, hongos lignícolas con lo que ha sido un paseo interesante.


De las pocas especies carnosas, Agaricales, observadas es uno de los hongos típicos de piñas, aunque con frecuencia confundido, el Strobilurus tenacellus.


Si bien macroscópicamente tenemos varias especies de piñas muy parecidas, en este caso la principal característica de esta especie es de tipo microscópico, los gigantescos cistidios lanceolados de las aristas de las láminas que los hacen ciliados a la lupa.


Otras especies carnosas observadas han sido hongos nitrófilos, como el Coprinellus micaceus.

O el Panaeolus rickenii con sombrero acampanado y pie pulverulento en toda su longitud.

El resto de especies observadas han sido sobre ramas, troncos o tocones, hongos lignícolas, entre ellos la gelatinosa Auricularia mesenterica, por encima recuerda a un Trametes, pero de consistencia gelatinosa, por debajo una superficie replegada.

Especie muy próxima, la Exidia glandulosa forma almohadillas gelatinosas negruzcas.


Por supuesto, no ha faltado el verdadero Trametes versicolor, con himenio poroso y consisencia coriácea.


Y grandes yesqueros leñosos como el Fomitopsis pinicola.


La Daedaleopsis confragosa, yesquero de himenio poroso que toma coloraciones rosados al manipularlo o con la edad.


Y mucho más pequeños el Trichaptum abietinum con himenio formado por repliegues a modo de aguijones, liláceos en los bordes y al principio completamente lila.


Aunque sin duda lo màs característico de esa especie son los peculiares y numerosos cistidios que presenta en los aguijones del himenio con la extremidad decorada con un capuchón cristalífero.


También los restos de algunos Ascomicetos, los viejos estromas del Hypoxylon fragiforme y el micelio azulado del Chlorociboria aeruginascens.


Aunque son los hongos menos conocidos y que menos atracción presenta, sin duda, las especies más interesantes observadas corresponden a costras o cortezas, como la Basidioradulum crustosum.


Aunque a primera vista parece una costra lisa cuando se observa con detalle se ve que la superficie presenta granulaciones más o menos pronunciadas.


Y gran cantidad de esporas muy pequeñas, cilíndricas o ligeramente curvadas con un par de pequeñas vacuolas en cada extremidad.



Corteza de extensión indefinida de coloración blanquecina o amarillenta y consistencia blanda, el Gloiothele citrina.


Para su identificación es imprescindible comprobar la presencia de grandes cistidios fusiformes y apendiculados.


Así como sus esporas globulosas y provistas de un apiculo ligeramente curvado.


Y la corteza más interesante es el Protomerulius dubius, una corteza de consistencia cérea o más bien gelatinosa y coloración grisácea, y primera cita para la Comunidad Foral de Navarra.


Su observación con lupa muestra una peculiar pilosidad o ramilletes de pelos.


Estos cilios o pestañas que se observan con una lupa en realidad son agrupaciones de cistidios, de tipo leptocistidio, que emergen del interior del hongo.


En su superficie numerosos basidios que producen dos o cuatro esporas.


Esporas elipsoidales, lisas e incoloras y muy poco congófilas.

 

Y lo más característico de esta corteza de consistencia cérea o gelatinosa son sus basidios tabicados longitudinalmente, tipico de las Tremella con la que está muy emparentada.


Y por último, pequeñas costras en forma discoide de coloración ligeramente verdosa.


Una observación más detallada nos muestra pequeños discos con superficie verdosa y pulverulenta.


Esta pulverulencia son cantidades inmensas de esporas verdosas, sin apículo, lo que significa que son esporas asexuales o conidios.


Todas esas esporas surgen de simples hifas convertidas en conidióforos que van dando por gemación esporas. Posiblemente se trate de alguna esecie de Haplotrichum que no hemos podido determinar.

Relación de especies observadas

Auricularia mesenterica, Basidioradulum crustosum, Chlorociboria aeruginascens, Coprinellus micaceus, Daedaleopsis confragosa, Exidia glandulosa, Fomitopsis pinicola, Haplotrichum spec, Hypoxylon fragiforme, Panaeolus rickenii, Protomerulius dubius, Stereum subtomentosum, Strobilurus tenacellus, Trametes versicolor, Trichaptum abietinum,