martes, 3 de julio de 2018

Valle de Ulzama (1/7/2018) Hayedo

Muy pocas fructificaciones en las zonas húmedas del hayedo, algunas de las más destacadas son las siguientes

 Como es típico los grupos más tempraneros son las Russuláceas y Amanitáceas, entre los primeros , gibelurdiñes en general, la Russula nigricans, rúsusla ennegrecida o Gibelilun orrizabal, de láminas muy gruesas y espaciadas, menos de 6 en un cm del borde.

 Más interesante gastronómicamente el verdadero gibelurdiñ, aunque en la variedad verdosa, Russula cyanoxanta var peltereaui, de láminas muy blancas, suaves y flexibles al tacto.
 Entre las amanitas, además de la enrojeciente, varios ejemplares muy bonitos de Amanita vaginata, que presenta una gran volva membranosa y carece de anillo en el pie.
 Pocas veces falta en los hayedos el Hymenopellis radicata = Oudemansiella radicata, que como su propio nombre indica el pie se prolonga en la tierra en una larga raíz, de escaso interés culinario por su poca carnosidad.
 Algunas especies curiosas y también comestible, la Helvella crispa,  oreja de gato o silla de montar.
 Y la estrella de tierra higrométrica, Astraeus hygrometricus, cuya envoltura en forma de estrella se abre con la humedad y se cierra al desecarse.

 Sobre ramas en descomposición de hayas en el suelo destaca por su colorido, a pesar de su escaso tamaño el Marasmius rotula, o marasmio ruedecita, cuyos sombreros parecen diminutos paracaídas.
Y por último terminaremos este recorrido micológico con el gran regalo del día una buena producción de Pleurotus pulmonarius o seta de tocones.

Relación de especies observadas

Amanita ceciliae, Amanita rubescens, Amanita vaginata, Astraeus hygrometricus, Biscogniauxia nummularia, Boletus edulis, Chlorociboria aeruginascens, Gymnopus dryophilus, Helvella crispa, Hymenopellis radicata, Lentinus brumalis, Marasmius rotula, Megacollybia platyphylla, Mycena renati, Phallus impudicus, Pleurotus pulmonarius, Russula cyanoxantha f_peltereaui, Russula nigricans, Russula risigallina, Stereum insignitum, Suillellus queletii, 

miércoles, 27 de junio de 2018

Valle de Ollo (23/6/2018) Robledal

Aunque bastante seco hemos encontrado algunas especies interesantes, especialmente de los grupos, Amanita y Russuláceas.
 La Amanita ceciliae, grisáceo tanto de sombrero como de pie, con un velo general que se desmenuza en pequeñas escamas sobre el sombrero y en la base del pie.
 Por el contrario la Amanita vaginata presenta un velo general muy consistente que queda casi todo en la base en forma de una volva membranosa.
 Más rara la Amanita becqueri, de una coloración crema a amarillenta presenta un velo general que también se desmenuza y puede dejar al principio algunas escamas en el sombrero que se pierden enseguida y unos restos membranosos en la base que no constituyen una volva en saco como en la anterior especie.
 Russula risigallina = R. acetolens, un gibelurdiñ de coloración amarillenta o amarillo anaranjada, de carne dulce y esporada oscurada, amarilla.
Detalle de la esporada amarilla y de su cambio de coloración a negro con el Melzer debido a su contenido en almidón, esporas amiloides.
 Más común es la Russula olivacea, otro gibelurdiñ de carne muy dura y dulce, y coloración muy variable, más o menos rojiza y con frecuencia decolorada a verdoso hacia el centro.
 Mucho más rara la Russula rubroalba, de carne un poco acre y como su nombre indica de coloración rojiza(rubra) y decolorada a blanco hacia el centro (alba).
 Aunque presenta un aspecto de típico robellón, el Lactarius acerrimus es incomible por el insoportable sabor picante que presenta, sobre todo en las láminas.
 E igualmente incomible, tanto por sus sabor como por su desagrable olor, Russula foetens, que en sus formas incipientes hacen pensar en pequeños boletos u "hongos" en desarrollo.
 Y por último la Russula ionochclora o R. grisea es un gibelurdiñ comestible, de coloración más o menos grisácea o gris azulada, con el centro decolorado y las láminas muy frágiles que no son blanco puro sino un poco cremas en la madurez.
 Aunque hace unos días se encontraron bueno boletos u "hongos" comestibles en esta ocasión hemos encontrado otros afines de menos interés gastronómico pero de más interés micológico, el Aureoboletus moravicus, de pie muy alargado y radicante.
 Y el Suillellus queletii con un sombrero precioso de superficie afelpada y con poros y pie un poco rojizos en la madurez.
 Muy escasos pero algunas cantarelas claras, Cantharellus cibarius f orma albina o Cantharellus pallens, de coloración amarilla muy clara, casi blanca.
 Otras especies interesantes como el Coprinopsis insignis, muy parecidos al C. atramentaria dle que se diferencia especialmente por las esporas muy verrugosas.
El común Gymnopus fusipes que como su nombre indica presenta un pie fusiforme, es decir engrosado y radicante, de textura muy dura.
 Y por supuesto no faltan los yesqueros del que destacamos la Fuscoporia torulosa o Phellinus torulosos con su reborde redondeado marrón rojizo
 Y en los caminos las diminutas pecizas con borde peloso que generalmente pasan desapercibidas porque apenas superan el cm de diámetro, Scutellinia trechispora,

Relación de especies observadas

 Agaricus sylvicola, Amanita beckeri, Amanita ceciliae, Amanita vaginata, Aureoboletus moravicus, Cantharellus cibarius, Fuscoporia ferruginosa, Gymnopus fusipes, Inocybe rimosa, Lactarius acerrimus, Russula foetens, Russula ionochlora, Russula olivacea, Russula risigallina, Scutellinia trechispora, Stereum hirsutum, Suillellus queletii, 

miércoles, 16 de mayo de 2018

Valle Esteríbar (13/5/2018) Pinar Pinus sylvestris

Muy pocas especies observadas y en general de pequeño tamaño, pero como siempre que se busca encontramos algunas especie interesante.
 Aunque de pequeño tamaño ya que no despasan casi el centímetro de diámetro su colorido llama la atención la Scutellinia barlae.
 Aunque a simple vista pasan desapercibidos los bordes de esta diminuta peziza están decorados con pestañas marrones.

 Semienterradas las criadillas de tierra omnipresentes en casi todos los pinares en primavera, Rhizopogon roseolus.
 E igualmente los cabacitos  o helvela de cáliz, Helvella acetabulum, muy común en casi todo tipo de bosques, especialmente en primavera.
 Casi inapreciable el pequeño Inocybe flocculosa, muy tóxico.
 Más bien entre la hojarasca de algunos quejigos una especie interesante que con frecuencia en confundida con otras afines, el Gymnopus aquosus, de sombre rosado muy claro y bas del pie un poco bulbosa.
 Y en un sustrato muy poco atractivo como son los excrementos de vacas o caballos es donde sisn duda encontramos las especies más interesantes y difíciles de estudiar por su fugacidad, la Parasola misera
Y el Coprinellus pellucidus de muy similar morfología y para cuya diferenciación es necesario el microscopio.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Valle de Arce (29/4/2018) Soto fluvial

Tras el paso de las inundaciones de hace unos días algunos hongos de ribera empiezan a fructificar, a continuación veremos las principales especies observadas.
 Las más abundantes e interesantes las colmenillas de distintos tamaños y grados de maduración, aunque la mayor parte creemos que corresponden a la misma especie, Morchella esculenta.
 Presentan cavidades irregulares, sin tabiques internos, de un color amarillo ocráceo, en algunos casos con leve enrojecimiento y un pie cilíndrico o ligeramente engrosado en la base.
 En ocasiones salen en grupos y como vemos con cabezas redondeados, ovoideas o a veces casi cónicas, sobre todo en los primeros estadios.
 Algunos autores diferencian la Morchella esculenta de Morchella vulgaris con caracteres no siempre fáciles de reconocer y existe una gran discrepancia en la identificación de algunas especies de este grupo.
 La Disciotis venosa, o peciza venosa como su nombre indica tiene el aspecto de una gran peciza en forma de plato, amplio disco o copa muy deformada con superficie marcada de gruesas venas.
 Muy relacionada con las morillas es como éstas comestible aunque bien cocinada y preferiblemente previa desecación.
 Más común es la Helvella acetabula, cabacito otra peciza con forma de amplia copa u olla provista de un corto pie surcado de pliegues cortos que apenas llegan a la mitad de la copa.
 Entre la hierba en los taludes el Agrocybe praecox, agrocibe primaveral cuyo aspecto recuerda mucho al de la seta de chopo con láminas café con leche claras, un anillo membranoso muy neto y una carne dura, de olor y sabor harinoso y perfectamente comestible.
 Aunque sin duda para comestible los perretxikos o setas de primavera, Calocybe gambosa, que para nuestra grata sorpresa hemos encontrado en un pequeño setal al borde del río.
 Entre la arena arrastrada en las riadas casi irreconocible el Inocybe fuscidula.
 Diversos yesqueros sobre los troncos y ramas muertas y en descomposición que abundantemente se acumulan, entre ellos destacaremos Daedaleopsis confragosa, con himenio en poros muy alargados o casi láminas que enrojecen con la edad.
Y por último también sobre troncos muertos en descomposición de chopo destacaremos el Stereum ochraceoflavum, que a diferencia de la mayor parte de sus congéneres sus bordes apenas levantan de la madera y forma membranas adheridas al tronco que se sueltan con facilidad.