miércoles, 14 de noviembre de 2018

Valle de Larraun(Navarra), 10/11/2018.

Algunas especies de hongos interesantes observadas en un paseo por el valle de Larraun en las cercanías de Areso.
 Sin duda la especie más curiosa, rara e interesante ha sido el Clathrus ruber, uno de los hongos malolientes, relacionado con los falos hediondos de una peculiar morfología.
 Entre la hojarasca de los hayedos una de las pocas setas observadas, también llamativa la seta de los cuentos, Amanita muscaria.
 En los prados un champiñón comestible raro y primera cita para Navarra, Agaricus cupreobrunneus, muy parecido al champiñón común pero con sombrero fibriloso escamoso de marrón y carne que inmutable al corte o ligeramente enrojeciente.
 Entre la hojarasca la Macrolepiota escoriata, una variedad de galamperna, de anillo móvil, pie liso y sombrero sin apenas mamelón central y con superficie desgarrada en gruesas escamas como la común M. procera cuyo pie es marrón y tigrado.

 Aunque muy común no deja de llamar la atención los grandes grupos observados de Armillaria mellea.
 En los caminos hemos encontrado los dos urbeltz o setas de tinta más grandes y comestibles, el Coprinus comatus o barbuda y el que aquí representamos Coprinopsis atramentaria, que resulta tóxico si se consume con alcohol.
 Entre algunas de las muchas especies de repoblación que encontramos en el valle de Larraun están los alerces, Larix, y en ellos desde luego no falta el hongo de alerce, Suillus grevillei, dotado de un anillo en el pie.
 Y también interesante entre los abedules repoblados junto a la autopista, el Lactarius pubescens de borde peloso.
Muy pocas especies en los claros que han estado muy secos hasta ahora, entre ellas la Psathyrella multipedata característica por formar grupos muy apretados unidos por la base del pie.
 Y terminamos con algunas especies lignícolas recogidas en ramas, troncos o tocones en descomposición, la más común, Hypholoma fasciculare.
 Un pequeño yesquero lamelado, Lenzites betulina.
 Los pedos de lobo de tocones, Lycoperdon pyriforme
Y el curioso esquizófilo, Schizophyllum commune, que presenta las láminas en abanico hendidas a lo largo en dos.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Lacarias

Las lacarias son pequeñas setas pertenecientes lógicamente al género Laccaria que comprende setas poco carnosas de colores llamativos, rosas, lilas o azulados, láminas muy gruesas y espaciadas que recuerdan la de los higróforos, escotadas o subdecurrentes y unas peculiares esporas esféricas u ovoideas provistas de verrugas o espinas.
La más fácil de reconocer es la Laccaria amethystina, seta comestible de escaso valor por su tamaño y característica por su pequeño a mediano tamaño, coloración general violeta o amatista y sus láminas muy gruesas y espaciadas, casi ceráceas, como las de los higróforos.
La Laccaria bicolor es una pequeña seta intermedia entre la anterior y las siguientes, muy estilizada, con sombrero rosado o marrón rosado como Laccaria laccata, pero láminas muy espaciadas de color lila o amatista como la Laccaria amethystina y pie igualmente rosado con base azulada. Comestible de escaso interés dada su poca carnosidad.
Posiblemente la más común de las lacarias sea la Laccaria laccata, seta comestible sin demasiado interés por su escaso tamaño, característica por su coloración rosada general y sus láminas muy gruesas, espaciadas escotadas o un poco decurrentes.
Por último, la más pequeña y rara del grupo sería la Laccaria tortilis, una pequeña seta rosada en general, con láminas muy ventrudas y espaciadas que se marcan en el sombrero que aparece surcado radialmente y característica por sus esporas esféricas y muy espinosas. Sin interés culinario dado su tamaño y rareza.

Melanoleucas

Las melanoleucas son setas antiguamente incluidas dentro del género Tricholoma por su porte carnoso y sus láminas blancas y escotadas, pero hoy dentro del género Melanoleuca que se caracteriza por sus esporas provistas de verrugas amiloides y macroscópicamente por las coloraciones grisáceas o marrones del sombrero y generalmente del pie que contrastan con la blancura de las láminas.
La más común es la Melanoleuca melaleuca, una seta comestible de mediano porte con sombrero marrón, pie igualmente marrón con fibrillas longitudinales y láminas adnatas o escotadas muy blancas.
Imposible separar la Melanoleuca polioleuca de la anterior sin el uso del microscopio, (algunos autores consideran la misma especie, sinonimias) el tipo y cantidad de cistidios sobre la arista es el principal carácter que las diferencia.
La de mayor porte es la Melanoleuca grammopodia que puede alcanzar hasta los 25 cm de diámetro en el sombrero, presenta un sombrero marrón con un abultamiento o mamelón más oscuro en el centro, su pie igual o poco más largo que el diámetro del sombrero y su hábitat pratícola. Buen comestible.
Muy afín a la anterior a la anterior y en ocasiones es necesario el microscopio para su diferenciación la Melanoleuca brevipes, presenta un pie muy corto, menos que el diámetro del sombrero que no alcanza los tamaños de la anterior, pero de similar morfología, convexo a deprimido con el centro un poco giboso, de coloración marrón con el centro más oscuro y de coloración similar en el pie. Buen comestible.
En los pinares es muy corriente la Melanoleuca graminicola que parece una hermana menor de la Melanoleuca melaleuca, una pequeña seta comestible con sombrero extendido y provisto de una pequeña prominencia o mama central, con láminas escotadas muy blancas que contrastar con la coloración del sombrero y pie marrones, aunque sin principal carácter diferenciador es la ausencia de cistidios en las láminas.
Con peculiares cistidios tabicados en la base y prolongados en una punta cónica tenemos dos especies, la Melanoleuca substrictipes, de coloraciones muy claras, blanquecina o marrón muy claro.
Y la Melanoleuca excissa, especie con sombrero ligeramente giboso en el centro, relativamente oscuro, de marrón a grisáceo, coloración de las pardillas, pero con láminas blancas y escotadas, pie corto y blanco y fructificación en prados, principalmente en invierno o primavera. Buen comestible.


Higróforos secos

Higróforos secos son hongos pertenecientes al género Hygrophorus en general de mediano a gran porte, sombreros convexos o deprimidos secos o muy sutilmente viscosos en tiempo húmedo y láminas decurrentes blancas o grisáceas, gruesas y no demasiado espaciadas para el grupo, pero más que en otras especies parecidas como Clitocybe.
Algunos son blancos o un poco rosados como el Hygrophorus penarius, que es un buen comestible, característico por su coloración general blanca, sombrero seco, carne maciza y dura, láminas blancas, espaciadas y muy decurrentes y pie blanco, relativamente corto y terminado en punta, radicante.
Muy parecido al anterior el Hygrophorus poetarum es también un higróforo buen comestible y característico por su gran porte, sombrero casi blanco pero con tonos un poco rosados en el centro y láminas blancas, muy espaciadas y decurrentes.
El Hygrophorus fagi es un higróforo comestible propio de hayedos y con cutícula del sombrero seca y brillante, blanca y con la edad se torna un poco amarillenta o pardusca como en el Hygrophorus cossus, sin embargo la cutícula es seca y no reacciona a la potasa en amarillo limón ni presenta ningún olor destacable.
Muy distinta, pero sin duda el más apreciado del grupo es el Hygrophorus marzuolus, un gran comestible y sobre todo especial por la época del año en que sale, invierno, su coloración grisácea, casi negra y sus láminas gruesas, decurrentes, espaciadas y blancas al principio.
El Hygrophorus camarophyllus presenta grandes parecidos con la anterior pero es menos consistente, de pie más estilizado y más grisáceo y sobre todo es una especie otoñal de bosques de coníferas, buen comestible como la seta de marzo.
En los hayedos y robledales es bastante común el Hygrophorus arbustivus, otro higróforo comestible, aunque poco apreciado que se caracteriza por su sombrero seco marrón-ocráceo con fibrillas radiales y poca diferenciación entre el centro y los bordes, bastante uniformemente coloreado y láminas blancas, decurrentes y bastante espaciadas.
También entre la hojarasca de hayedos y robledales desarrolla el Hygrophorus nemoreus, muy parecida al higróforo de prados, Cuphophyllus pratensis, de láminas muy claras, blanco-crema, decurrentes y muy espaciadas, propias de los higróforos y sombrero marrón anaranjado con fibrillas radiales. Buen comestible.
Y por último terminaremos con la especie más abundante en los encinares y carrascales de la zona Mediterránea y quizás la más común y aberrante del grupo que no parece higróforo, el Hygrophorus russula, es un comestible mediocre, aunque excelente para acompañamiento de carnes e interesante por su abundancia en los carrascales, se caracteriza por su aspecto de Russula, pero con carne fibrosa, su coloración como manchada de vino y sus láminas decurrentes y relativamente gruesas.