martes, 9 de febrero de 2016

Abárzuza (7/2/2016). Camino de hayedo

El invierno es buen momento para prestarle un poco de atención a los excrementos de los grandes herbívoros, nos encontramos pequeñas setas a la vista pero inmensas al microscopio
 Aunque las primeras especies que llaman la atención sobre los excrementos son las de colores vivos hay que fijarse bien y mejor con una lupa para ver otras muchas especies como este Ascobolus stercorarius, con apotecio marcado de puntos negros.
 Estos puntos negros no son otra cosa que las ascas con sus ascosporas que sobresalen del himenio.
 Las ascas contienen 8 ascosporas al principio blancas y transparentes, pero en la madurez se van coloreando de un precioso color púrpura
 Y si las miramos con detalle observamos que son auténticas obras de arte con los dibujos que decoran sus paredes.
 Más fácil de detectar es la Cheilymenia granulata o Coprobia granulata, muy parecida a una pequeña Peziza de menos de 5 mm que sale muy aglomerada sobre los excrementos.
Al microscopio son característicos sus parafisos terminados en una cabeza abultada y con gran cantidad de pigmento anaranjado que es lo que da color al apotecio.
 Y mucho más pequeñas, de 1 a 1,5 mm la Cheilymenia stercorea, aunque más pequeña que la anterior es mucho más abundante y es la que se aprecia más fácilmente sobre los excrementos como diminutos punto amarillos o anaranjado. A simple vista parece diminutos discos, pero a la lupa se ven las pestañas que decoran los bordes de los apotecios.
 Al microscopio esos bordes de apotecio son todo un espectáculo, pelos como lanzas con raíz bi o trifurcada y otros pelos estrellados en la base.
 La parte fértil del himenio la componen ascas y parafisos teñidos de pigmento anaranjado que tiñe el apotecio.
Por último también encontramos una especie interesante, pero ya fuera de los excrementos, sobre un tronco de haya, la Flammulina velutipes.