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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.

martes, 13 de enero de 2026

Mendaza (11/1/2026) Encinar.

 Encinar con muy buen aspecto y abundante grado de humedad, pero como era de esperar en  estas fechas con muy pocas fructificaciones de hongos, aunque siempre se encuentra algo interesante.


En otoño y principios de invierno en un año normal (el 2025 no lo ha sido) estos encinares constituyen un paraíso de Cortinarius, género complejo y propio de especialistas, sin embargo, en estas fechas apenas hemos observado unas pocas especies, aunque estas observaciones son algo interesante. Entre estos el Cortinarius callochrous, una especie con bulbo marginado y unas láminas lilas en la juventud, cuya carne y superficie del sombrero dan una coloración marrón rojiza con la potasa, no rojo vivo.


El aspecto del sombrero en un primer momento nos ha parecido el mismo que el anterior e incluso también tiene bulbo marginado en la base del pie, sin embargo, al darle la vuelta observamos unas láminas amarillas, no lilas y una carne blanca en su interior que apenas toma un ligero tinte rosa como la potasa, además presenta restos de velo general blancos sobre el sombrero, se trata del  Cortinarius elegantior var quercus ilicis,

Y especie más rara y diferente de las anteriores, y bastante común en este tipo de bosques es el Cortinarius aprinus, con un sombrero marrón e higrófano, seco y decorado con fibrillas radiales y un pie cilíndrico o bulboso, en algunos casos con una sutil banda anular.


Otro de los grupos de hongos más comunes en estos bosques mediterráneos son las "llenegas o higróforos", aún en estas fechas hemos observado una importante diversidad y algunos muy bien representados, entre éstos el Hygrophorus leucophaeo-ilicis, de sombrero casi seco y pie seco y un poco apuntado, con sombrero muy discolor, con el centro marrón bastante oscuro y muy decolorado hacia los bordes.


Fácil de confundir con el anterior el Hygrophours eburneus presenta un sombrero blanco o muy ligeramente amarillento en el centro, pero la gran diferencia con el anterior es la viscosidad que recubre tanto el sombrero como el pie.


E igualmente con una gran viscosidad recubriendo el sombrero y sobre todo el pie que puede disociarse en escamas hemos observado el Hygrophorus persoonii, cuyas láminas al deteriorarse se ponen verdosas y en general todo el carpóforo toma este color con el amoniaco.


Y es fácil confundirlo con el Hygrophorus discoideus, con un sombrero más netamente discolor, muy oscuro en el centro y muy decolorado hacia los bordes, pero el pie no es tan viscoso, ni tiene bandas y desde luego no toma coloraciones verdosas ni con amoniaco ni en la vejez.


Por último, también hemos observado otra especie de higróforo, pero en este caso completamente seco, se trata del Hygrophorus arbustivus, de un bonito color ocráceo o marrón ocráceo, con fibrillas radiales, progresivamente decolorado hacia los bordes, pero no discolor.


No tan abundantes como en otros bosques mediterráneos visitados también hemos encontrado diversos grupos de "negrillas claras", Tricholoma scalpturatum, algunas muy blancas que se necesitaba una lupa para ver las fibrillas y escamillas y otras más coloreados y normales.


La mayor sorpresa y una de las especies de mayor porte observadas han sido en Ampulloclitocybe clavipes, a primera vista nos parecieron ejemplares de pardilla, Clitocybe nebularis, sin embargo, la coloración del sombrero y sobre todo la textura muy blanda del pie y del sombrero, así como el olor y otros caracteres nos llevaron a esta especie.

Y también, resulta raro en estas fechas encontrar otras especies como el Entoloma hirtipes, de porte delicado, sombrero cónico como de una Mycena, pero esporada rosa y esporas poligonales, especie muy común en otoño en estos bosques.


Para terminar el reportaje comentaremos algunas de las especies de palitos, ramas, troncos y tocones que no son raras observarlas en cualquier momento del año como la Sarcoscypha coccinea, de morfología muy característica y llamativa.


Así como las tripas amarillas, Tremella mesentérica.


O el Stereum hirsutum, de sombrero muy peloso, blanquecino, aunque no es raro verlo verdoso por el desarrollo de algas.


Los pequeños crepidotos con láminas en abanico, en esta ocasión se trata del Crepidotus autochtonus.


En este grupo la identificación de la especie requiere ineludiblemente la observación, al menos, de las esporas, en este caso son elipsoidales y de paredes lisas, a diferencia de las del Crepidotus variabilis que son verrugosas o las del Crepidotus cesatti que son globosas.


Y como una muestra de los diversos hongos en forma de corteza o costra que observamos, en general complicados de determinar, mencionaremos unas manchas blancas que recubren algunos troncos o ramas de Quercus, se trata del Xylodon asperus a primera vista una costra blanca o ligeramente amarillenta, aparentemente lisa.


Sin embargo, una observación con un buen aumento nos muestra una superficie repleta de diminutos aguijones.


En toda la superficie vemos desarrollar los basidios que producen unas esporas elipsoidales, lisas, incoloras y bastante grandes para este tipo de hongos.

Relación de especies observadas

Ampulloclitocybe clavipes, Cortinarius aprinus, Cortinarius callochrous, Cortinarius elegantior var_quercus-ilicis, Crepidotus autochthonus, Entoloma hirtipes, Fuscoporia torulosa, Hohenbuehelia petaloides, Hygrophorus arbustivus, Hygrophorus discoideus, Hygrophorus eburneus, Hygrophorus leucophaeo-ilicis, Hygrophorus persoonii, Lactarius chrysorrheus, Radulomyces molaris, Rhodocollybia butyracea, Sarcoscypha coccinea, Stereum hirsutum, Stereum subtomentosum, Tremella mesenterica, Tricholoma scalpturatum, Tricholoma sudum, Xylodon asperus, 




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