Parece imposible poder encontrar algunos hongos en una situación de calores y sequía como la que estamos sufriendo, y sin embargo, encontramos alguna especie interesante, por supuesto, todas ligadas a la madera que retiene más la humedad y protege de los calores excesivos.
Al principio están constituidos por diminutas copitas que sostienen una fructificación globulosa amarillenta, un esporangio.
De la diminuta fructificación globulosa, el esporangio, surge un largo tubo reticulado, como una malla en cuyo interior se forman multitud de esporas amarillas, se trata del capillicio del hongo que se separada de la envoltura externa y de la copa que la sostenía, el peridio.
Estos filamentos del capillicio forman una red y presentan unas crestas o engrosamientos que les permiten sostenerse como una malla de pescar.
Otro Mixomiceto observado, el Fuligo septica, de coloración amarilla aunque en la foto sale blanco (los amarillos claros no los recoge bien la fotografía)
El común yesquero por excelencia, el Fomes fomentarius.
También el Trametes hirsuta con superficie recubierta de una fuerte pilosidad muy clara que forma bandas concéntricas y un himenio formado por poros redondeados.
E igualmente muy deteriorado, Daedaleopsis tricolor, con himenio formado por láminas como las de las típicas setas.
Los otros tipos de hongos que hemos observado en estas condiciones de calor y sequía son los Ascomicetos Pirenomicetos, estromas como los del Hypoxylon fragiforme que forman glóbulos con superficie rugosa por los ostiolos de los peritecios que asoman.


















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