Las lluvias del día anterior y posiblemente de la noche no nos ha permitido hacer una buena propección de la zona ya que los arbustos mantenían mucha agua, así que hemos llevado un rastreo de las zonas aclaradas o áreas de poco arbusto bajo el arbolado. Como era de esperar a mediados de enero las fructificaciones de hongos son escasas, salvo las de algunas especies de Afiloforales, pero sí que hemos observado algunas especies de interés micológico e incluso gastronómico.
Se trata de un hongo Ascomiceto Pirenomiceto cuyas fructificaciones son pequeñas cabecitas, como cerillas, blancas, anaranjadas o rojizas sujetas con un pie más o menos largo y de consistencia dura, coriácea.
Si las observamos tiñéndolas vemos terminaciones de hifas, conidióforos, en cuya extremidad mediante estrangulación se van produciendo esporas asexuales o conidios que el agua y los insectos se encargan de diseminar.
A mayor aumento vemos un filamento de capillicio con poros o aberturas en las paredes.
Y las esporas esféricas y provistas de aguijones dispersos.
Y también interesante el Coriolopsis gallica de carne parda y poros bastante grandes y angulosos que empardecen con la edad y superficie del sombrero hirsuta y poco o nada zonada.
Relación de especies observadas
Astraeus hygrometricus,
Bovista pusilla, Clitocybe subspadicea, Coriolopsis gallica, Cortinarius
trivialis, Cystoderma amianthinum, Dacrymyces stillatus, Hydnum ovoideisporum, Hygrophorus
arbustivus, Hygrophorus arbustivus, Lactarius chrysorrheus, Leocarpus fragilis,
Lycoperdon molle, Paralepista flaccida, Pseudoclitocybe cyathiformis, Russula
atrorubens, Sarcoscypha coccinea, Schizophyllum commune, Scleroderma verrucosum,
Stilbella fimetaria, Trametes pubescens, Trametes versicolor, Tremella aurantia,
Tricholoma scalpturatum.









































