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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.
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miércoles, 30 de abril de 2025

Monte Ezcaba (27/4/2025) Carrascal y bosque mixto con coníferas de repoblación

 Muy pocas especies carnosas, especialmente Agaricales, pero un buen surtido de especies lignícolas sobre ramas o troncos tanto de Afiloforales como de Ascomicetos.


Entre la hojarasca casi pasan desapercibidos los bellos sombreros con tonalindades rojizas de Psathyrella bipellis.


Si bien su coloración y porte son bastante característicos, más característicos son los cistidios que tapizan las aristas y aparecen muy abundantes también por las caras, fusiformes y obtusos.


Y sus grandes esporas provistas de poro germinativo.


Entre los musgos también pasa desapaercibida, ene sta ocasión, por su pequeño tamaño, la Galerina vittiformis.


Casi todas las galerinas de musgo son muy similares de ahí que sea fundamental observar sus esporas y sobre todo sus cistidios de arista, en este caso, de base bulbosa y lanceolados.


También observamos agrupaciones de Peziza phyllogena, muy característa.


Y algunos apotecios en copa de Helvella acetabulum provistos de un pie medio inmerso en el suelo y dotado de pliegues.


Sobre ramas y troncos no faltan algunos Afiloforales gelatinososo como Phaeotremella foliacea.


La tripa amarilla, Tremella aurantia que desarrolla sobre micelio y carpóforos de Stereum.


Y los diminutos discos gelatinosos de Dacrymyces stillatus.


Observados con detenimiento nos pueden parecer apotecios de Discomicetos.


No con pocas dificultades hemos observado también pequeñísios sombreros de Resupinatus applicatus, todavía no del todo desarrollados.


Igualmente casi nos pasan desapercibidos los diminutos peritecios de Bertia moriformis.


El nombre específico lo viene a la forma de "mora" de sus peritecios cuando los observamos con una lupa.


En su interior desarrollan numerosas ascas con ocho esporas alargadas y tabicadas en su interior, muy características.

Sin embargo, las especies más raras e interesantes observadas han sido cortezas de Afiloforales, entre ellas el Gloeocystidiellum luridum.


Es de una textura un poco gelatinosa y una superficie lisa.


Sin embargo, su identificación se basa en la presencia de gloeocistidios que atraviesan la fina capa de la trama sin asomar apenas entre los basidios.


Y sus esporas elipsoidales y completamente lisas, bastante grandes para la especie.


También interesante el Porostereum spadiceum de una coloración un poco grisácea y con bordes levantados como los Stereum.


Sin embargo, lo que más diferencia esta especie de los comunes Stereum son los numerosos cistidios que atraviesa el himenio.


Son cistidios recubiertos de cristalizaciones, lamprocistidios.


Con una buena lupa y sin ncesidad de microscopio observamos la superficie del himenio como recubierta de una fino vello que está formado por cistidios.


El Hymenochaete rubiginosa se reconoce bien por su coloración rojiza.


Igual que la anterior, la superficie del himenio observada con una lupa aparece como recubierta de un corto vello.


Pero en este caso el vello está constituido por una gran cantidad de espículas o setas esclerificdadas marrones, características del género Hymenochaete.


Y como una pequeña muestra de las muchas observadas destacaremos el Radulomyces molaris con superficie recubierta de gruesos aguijones desgarrados e irregulares.


La Schizopora paradoxa con himenio, al contrario, poroso.


O la Xenasmatella vaga de una bella coloración amarilla y de aspecto completamente filamentoso y miceliano.

miércoles, 20 de marzo de 2024

Odieta (16/3/2024) Hayedo

 Algunas curiosas especies observadas en un paseo desde los campos de cultivo del fondo del valle hasta el hayedo interior.


Sobre acumulaciones de estiércol una seta en forma de patata abierto, Peziza vesiculosa.

Su superficie tapizada de ascas con grandes esporas lisas.


Sobre las ramas de haya muertas son frecuentes los estromas de Hypoxylon fragiforme, pero muchas veces no nos fijamos que suelen ser colonziados por otros hongos, diminutos pero llamativos por su color rojizo, Dialonectria episphaeria.


Presenta diminutos peritecios rojizos dispersos o en pequeños grupos.

En su interior un buen número de ascas con esporas elipsoidales y divididas en dos células por un tabique central un poco estrangulado.


Sobre la madera muy descompuestas de las hayas nos llaman la atención pequeñas esferas algodonosas.


Se trata de Mixomicetos, Trichia decipiens igualmente atacados por otro hongo que envuelve los esporangios como un abrigo de algodon.

El interior de los esporangios de la Trichia nos recuerdo los "cuescos de lobos", o Lycoperdon, una masa de polvo de esporas esféricas y verrugosas sostenidas entre una maraña de curiosos filamentos de capillicio.

La masa algodonosa es otro hongo que forman conidióforos de donde salen multitud de esporas asexuales por simple gemación.


Muy pocas especies hemos observado sobre la hojarasca, pero sí bastantes sobre ramas, troncos o tocones, algunas de las más peculiares son las gelatinoas Auricularia mesenterica.


Los llamativos cordones amarillos de Xenasmatella vaga.


Las cortezas poradas de Fuscoporia ferrea, una especie rara y peculiar por las espinas que contienen en el interior de los tubos y sus largas esporas cilíndricas.


Con estas espínulas que desarrollan en el interior de los orificios se favorece el dispersión de las esporas que se forman en sus paredes.


Esporas muy peculiares para este tipo de yesquero, casi cilíndricas, cuando lo normal son ovales o globulosas.


Sobre troncos muertos de Picea de repoblación grandes costras de tacto ceroso de Phlebiopsis gigantea.


Si nos fijamos en su superficie presenta abultamientos y toda la superficie como recubierta de una fina vellosidad.


Estas vellosidad que recubre toda la superficie de esta costra son gigantescos cistidios, de tipo lamprocistidio, recubiertos en sus extremidad de finas cristalizaciones.