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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.
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lunes, 13 de abril de 2026

Unzué (12/4/2026) Carrascal

 Ya empiezan a fructificar las especies primaverales, especialmente en las zonas llanas y con mayor humedad, son sobre todo grandes Ascomicetos que son raros de observar en otras épocas del año, y por supuesto, los típicos yesqueros mediterráneos y otras especies de estos ambientes.


Hemos observado grupos dispersos de "morillas o colmenillas", Morchella esculenta, de morfología muy particular e inconfundible a nivel de género.


En el caso de esta especie las celdas son amplias e intrincadas, con solo pliegues primarios y cabeza ovoidea. Según mi amigo Antonio Ezquerro, gran conocedor de este género podría ser más bien Morchella vulgaris, dos especies de muy complicada diferenciación y para loq ue habría que disponer de una buena recolección con ejemplares maduros e inmaduros, la microscopía ayuda poco porque es muy similar en ambas especies.


Las crestas que forman el himenio se juntan a pie sin dejar un hueco o valécula.


Superficie de las crestas formadas por ascas octosporadas que no se ponen azules con el Melzer, no contienen almidón y aparecen amarillentas por el yodo.


Especie afín, pero de morfología muy diferente, la Helvella acetabula, con forma de copa que hace pensar en una peziza, pero presenta un pie con pliegues longitudinales y sus ascas tampoco son amiloides.


Ascas en Melzer amarillentas por el yodo, pero no se ponen azuladas por la carencia de almidón.


De morfología muy similar, aunque de coloración diferente, la Peziza phyllogena.


A diferencia de la anterior las ascas contienen almidón y al observarlas en Melzer las extremidades se ponen azuladas por la reacción del almidón con el yodo del reactivo.


Un poco sorprendente, aunque no excepcional, la observación de pecizas estrelladas, Sarcosphaera coronaria, muy común y típica en estas fechas en los pinares, pero, como vemos, también la observamos en bosques mediterráneos, muy típicas por su carne muy gruesa, interior azulado y apertura en estrella.


Las ascas están acompañadas por unos parafisos ensanchados en la extremidad y con un pigmento azulado que da color al himenio o superficie interna.


A diferencia de las Helvella, esta especie está más relacionada con las Peziza y presenta ascas amiloides que se tornan azul con el yodo.


En el interior de las ascas ocho grandes esporas elipsoidales con dos gruesas vacuolas en su interior.


Muy llamativa la roya de los enebros, Gymnosporangium clavariiforme, un hongo parásito que alterna su ciclo de vida en dos plantas arbustivas muy diferentes, diversas especies de Juniperus, en este caso Juniperus oxycedrus, y algunas Rosáceas, especialmente Crataegus. Sobre los enebros forma unas masas gelatinosas anaranjadas, más o menos digitadas y muy llamativas.


Estas masas gelatinosas, llamadas teliosoros, están constituidas por miles de teleutosporas o teliosporas formadas por dos células muy fácilmente separables.


Estas esporas germinan y dan lugar a unos tubos a modo de largos esterigmatos.


En su extremidad se forman esporas sexuales.


Las esporas sexuales germinan y atacan nuevas plantas, entre ellas Crataegus, "majuelos".


Otra parte de su vida la desarrollan sobre frutos de Crataegus donde forman los ecidios en cuyo interior se forman la ecidiosporas de forma asexual, cadenas de esporas.


Otras especies observadas han sido "yesqueros", algunos interesantes y no muy comunes como al Coriolopsis gallica, de superficie muy hirsuta, poco bandeada, carne oscura, y parte inferior, el himenio, formada por gruesos poros, más o menos alargados y parduscos.


Mucho más común el Trametes hirsuta, de similar morfología, pero con bandas más marcadas, carne blanca y poros mucho más pequeños y regulares.


Muy afín, el siempre presente Trametes versicolor, con bandas multicolores.


Y terminaremos este reportaje mencionando dos especies muy comunes que las veimos observando casi todo el año, la estrella de tierra higrométrica, Astraeus hygrometricus.


Y el Inocybe flocculosa de sombrero rimoso, pero no escamoso, olor espermático y pie solo pulverulento en la parte superior.

Relación de especies observadas

Astraeus hygrometricus, Coriolopsis gallica, Diatrype stigma, Fuscoporia torulosa, Gymnosporangium clavariiforme, Helvella acetabulum, Inocybe flocculosa, Morchella esculenta, Peziza phyllogena, Sarcosphaera coronaria, Stereum subtomentosum, Trametes hirsuta, Trametes versicolor. 



domingo, 22 de marzo de 2026

Zufía (19/3/2026) Encinares. Dos especies nuevas para la Comunidad Foral

 El bosque lo hemos encontrado bastante seco y en consecuencia muy pobre en fructificaciones de hongos, casi todo lo observado ha sido en zonas de musgos que retienen mejor la humedad y en troncos o ramas. Pese a todo, el paseo ha sido enriquecedor y hemos registrado dos primeras citas para la Comunidad Foral de Navarra.


El Inocybe obscurobadia, una pequeña seta de sombrero inferior a los 1,5 a 2 cm de diámetro, completamente rimoso, es decir, con fibrillas radiales, pero sin escamillas, y un pie liso y sin pulverulencias de cistidios salvo en la proximidad de las láminas.


La superficie del pie blanquecina, con restos fibrilosos de cortina, pero sin cistidios en toda la superficie.


En las aristas de las láminas y en las caras presenta numerosos cistidios cristalíferos, de paredes no demasiado gruesas y prolongados en un largo cuello.


Esporas muy grandes y en forma de alubia o almendra, con paredes débilmente verrugosas.



Igualmente sobre musgos una delicada y frágil seta de esporada rosa, el Entoloma politum, con sombrero liso y brillante, marrón oscuro, convexo o deprimido en algunas muestras, pero no cónico y con un neto olor nitroso que desaparece rápidamente.


Presenta unas típicas esporas angulosas, con ángulos muy marcados y de proporciones casi isodiamétricas, algo que diferencia de otras especies parecidas.


Muy importante en este género Entoloma, la presencia de fíbulas en la base de los basidios, nada fácil de observar, pero de gran valor sistemático.


Y por último, y no menos importante, la estructura de la superficie del sombrero, la cutícula, formada por una capa externa de hifas finas con pigmento incrustante en las paredes y más inteernamente  otra capa de hifas muy gruesas, casi himeniforme, con pigmento intracelular y responsable de la coloración higrófana del sombrero.


También entre los musgos hemos observado otras especies interesantes como el pequeño Cortinarius querculus, de sombrero higrófano y pie cortinado y propio de comunidades de Quercus.


Ampliamente distribuido por todo el carrascal y tanto en zonas de musgo como en zonas de hojarasca la Peziza phyllogena.


En los mismos ambientes la Hebeloma crustuliniforme con un claro olor a patata cruda, pie macizo, sin colgante interno, y unas esporas de gran tamaño.


Esporas en forma de almendra y de gran tamaño para el grupo.


Y desde luego, si algo hemos observado con abundancia han sido las estrellas de tierra higrométricas, Astraeus hygrometricus, cerradas y abiertas.


Aparentemente en suelo, pero en realidad surgiendo de pequeñas ramitas enterradas o semienterradas, llama la atención por su colorido la Sarcoscypha coccinea que prácticamente la observamos todo el invienro en estos bosques.

Sin embargo, donde más hongos observamos es sobre ramas y troncos, destacaremos dos de los más comunes e interesantes, Daedaleopsis nitida, un yesquero de grandes poros hexagonales.



Y mucho más rara, aunque bastante común sobre troncos de Quercus, Aleurodiscus disciformis, una corteza de himenio liso, rosado y muy cuarteable, que suele presentar pequeños sombreros poco salientes al estilo de los Stereum.


Sus aspectos más característicos y diferenciales de otras cortezas similares como Stereum o Hymenochaete, son su grandes basidios con cuatros gruesos esterigmatos.


Sus gigantescas esporas elipsoidales, lisas y amiloides.

Y los hifidios cristalíferos que tapizan la superficie del himenio y que le dan un aspecto mate característico.


jueves, 27 de marzo de 2025

Igúzquiza (23/3/2025) Carrascal

 Un paseo muy entretenido por estos bosques mediterráneos de Quercus en las proximidades de Montejurra, no hemos tenido que centrar nuestra atención en ramas o troncos sino en la hojarasca, musgos o al suelo en general.



La primavera es el tiempo óptimo para los Ascomicetos Discomicetos, es decir, para los carpóforos membranoso o carnosos, entre ellos la Sarcosphaera coronaria, una especie de patata hueca con un interior violáceo.


También la Helvella acetabula, con un pequeño pie medio inmerso en el suelo, provisto de costillas o pliegues longitudinales.


Muy parecida a la Helvella leucomelaena prácticamente sin pie o con un pie liso, sin pliegues.


Con un apotecio de colorido muy similar, pero sin pie, en este caso se trata de una Peziza, más concretamente la Peziza phyllogena.


Para confirmar el género y especies, la principal diferencia es de tipo microscópico, unas ascas amiloides que se tornan azuladas en la extremidad con el yodo, lo que no hacen las Helvella, y unas esporas claramente verrugosas.


La omnipresente en invierno y llamativa, Sarcoscypha coccinea, también provista de un pie blanco que sale de las ramitas semienterradas.


Y ya encontramos algunas especies más carnosas y más propias de otoño como como los rebozuelos, Cantharellus pallens.


Las negrillas claras, Tricholoma scalpturatum.



El sombrero de esta especie parece al de otras muchas especies de este género, como Inocybe rimosa, I. cookei u otros, por lo que para su identificación precisa es preciso confirmar la presencia de diminutos pelillos solo en la parte alta del pie y en la arista de las láminas que son cistidios cristalíferos y esporas almendradas, no nodulosas.


Mas rara e interesante, la Clavulina rugosa, formada por ramilletes de clávulas que parecen lombrices, indivisas de una coloración blanco grisáceo.


Otras especies interesantes observadas, el Hydnellum concrescens, se textura coriácea.


E himenio formado por aguijones marrones.


Sobre los tocones musgosos, plasmodios de Lycogala epidendrum.


Y algunos Gasteromicetos como el Astraeus hygrometricus.


El Geastrum rufescens con cabeza netamente pedunculada y separada de la envuelta externa estrellada.


O el tulostoma de invierno, Tulostoma brumale, muy característico por su pequeño tamaño y su largo pie estilizado.


La especie más rara observada tambien es de pequeño tamaño y como la anterior también sale entre musgos, a primera vista parece una Galerina aunque de un color muy oscuro castaño, sin embargo, presenta un pequeño anillo fugaz en el pie y sobre todo la microscopia peculiar la separa de este grupo.


Presenta una cutícula de tipo himeniforme, con terminaciones de hifas globulosas o piriformes, lo que nos lleva a las Bolbitiáceas y en concreto al género Conocybe.


Presenta unas esporas elipsoidales y no demasiado grandes ni oscuras, provistas de poro germinativo.


Y los más importante, unos cistidios de arista apendiculados o fusiformes y ninguno capitado o de tipo lecitiforme, especie pendiente de identificación, próxima al Conocybe blattaria.


Por último terminaremos este reportaje con un par de especies observadas en unos pinares de Pinus nigra de repoblación presentes en los alrededores, el Tricholoma psammopus.


Y los estromas de Cordyceps militaris.


Estos hongos desarrollan sobre crisálidas de mariposas, generalmente de procesionaria, como se pueden ver al desenterrar las fructificaciones con cuidado.