miércoles, 3 de julio de 2024

Larraun (30/6/2024) Hayedos.

 Muy tímidamente empiezan a mover algunas setas carnosas, Agaricales, sin embargo, los hongos más interesantes los seguimos encontrando sobre ramas y troncos y son fundamentales Afiloforales.


Uno de los más curisosos es Guepiniopsis buccina, a primera vista nos podría parecer la común Tremella mesenterica, ya que como esta, tiene textura gelatinosa, sin embargo, forma pequeñas copitas con un corto pie que hace pensar en apotecios de Ascomicetos.


Pero cuando observamos una porción de copita al microscopio nos sorprende la presencia de basidios en diapason similares a los de las Calocera.


Desde muy lejos hemos observado estas masas amarillas sobre restos de hojarasca y ramitas, se trata de los plasmodios de un Mixomiceto, probablemente Leocarpus fragilis por la incipiente formación de pequeñas cabezas redondeadas.



Sobre ramas muy descompuestas vemos numerosas costras, en este caso, una costra blanca que observada con una lupa aparece totalmente cubierta de pequeños aguijones, se trata del Xylodon asperus.


Inconfundibles los apotecios verde azulados de Chlorociboria aeruginascens cuyo micelio tiñe de la misma coloración toda la madera lo que demuestra que está invadida por las hifas del hongo.


También es curiosa la Ceratiomyxa fruticulosa, unas costras blancas y como algodonosas y muy delicadas que nos aparecen bajo las ramas muy descompuestas de las hayas.



Observadas a la lupa resultan ser como ramilletes de finos deditos o gusanitos erectos que corresponden a los esporangios de este Mixomiceto.


Empiezan a aparecer muy tímidamente algunas otras especies carnosas, como amanitas y alguna Russula cyanoxantha, muy escasas y pasto de limacos.


Muy pequeños pero se ven grupos numerosos de rebozuelos o zizaori, Cantharellus pallens.


Es raro que falte sobre tocones la Hypholoma fasciculare.


Y terminaremos este breve reportaje con una de las setas carnosas, Agarical, más interesante observada, Typhrasa gossypina, en realidad se trata de una Psathyrella rebautizada.


El cambio de apellido y su singularidad le viene de los grandes cistidios que presenta tanto sobre la arista comos sobre las caras de las láminas, de paredes muy gruesas y terminados en un largo pico muy característico.


Sus esporas son elipsoidales, dotadas de un poro germinativo casi imperceptible y bastante típicas de especies del género Psathyrella.