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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.
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miércoles, 5 de junio de 2019

Urdiain (2/6/2019) Robledal

Como es normal en estas fechas muy pocas especies, pero como siempre alguna interesante.
Una primera cita para Navarra, el Inocybe obsoleta, una variedad de inocibe con sombrero muy claro, casi blanco, sin escamas y con fibrillas radiales y al principio con restos fibrilosos de velo general, láminas claras y sin el típico olor ni sabor espermático de muchas especies de este grupo.
 No menos interesante es la Russula rubroalba, una variedad de gibelurdiñ de coloración rojiza y muy decolorada en el centro, carne blanda y frágil, no picante y láminas blancas que en la madurez pasan a amarillas por la coloración de las esporas.
 En los bordes de las regatas el Paxillus filamentosus, una especie muy tóxica de porte embudado o deprimido como el de muchos Lactarius, robellones, pero de coloración marrón o amarilla ocrácea, con láminas amarillentas y muy decurrentes, con textura blanda y en general todo el carpóforo empardece al manipularlo. Se parece mucho al más común P. involutus que presenta el borde muy enrollado y es más propio de bosque.
 Mucho más común la Psathyrella candolleana es una delicada seta de láminas grisáceas en la madurez y sombrero blanquecino o crema muy claro que desarrolla en ambientes nitrófilos, prados frecuentados por el ganado.

 Entre los alerces pocas veces falta el hongo de alerce, Suillus grevillei, de pie anillado y en los ejemplares observados muy comidos por los limacos.
Y terminamos este breve reportaje con un ser vivo que realmente no es un hongo sino un Mixomiceto, Fuligo septica, un ser vivo que primero desarrolla como una masa gelatinosa conocida como plasmodio y luego se transforma en un cuerpo fructífero productor de esporas y equivalente a una seta.

miércoles, 27 de junio de 2018

Valle de Ollo (23/6/2018) Robledal

Aunque bastante seco hemos encontrado algunas especies interesantes, especialmente de los grupos, Amanita y Russuláceas.
 La Amanita ceciliae, grisáceo tanto de sombrero como de pie, con un velo general que se desmenuza en pequeñas escamas sobre el sombrero y en la base del pie.
 Por el contrario la Amanita vaginata presenta un velo general muy consistente que queda casi todo en la base en forma de una volva membranosa.
 Más rara la Amanita becqueri, de una coloración crema a amarillenta presenta un velo general que también se desmenuza y puede dejar al principio algunas escamas en el sombrero que se pierden enseguida y unos restos membranosos en la base que no constituyen una volva en saco como en la anterior especie.
 Russula risigallina = R. acetolens, un gibelurdiñ de coloración amarillenta o amarillo anaranjada, de carne dulce y esporada oscurada, amarilla.
Detalle de la esporada amarilla y de su cambio de coloración a negro con el Melzer debido a su contenido en almidón, esporas amiloides.
 Más común es la Russula olivacea, otro gibelurdiñ de carne muy dura y dulce, y coloración muy variable, más o menos rojiza y con frecuencia decolorada a verdoso hacia el centro.
 Mucho más rara la Russula rubroalba, de carne un poco acre y como su nombre indica de coloración rojiza(rubra) y decolorada a blanco hacia el centro (alba).
 Aunque presenta un aspecto de típico robellón, el Lactarius acerrimus es incomible por el insoportable sabor picante que presenta, sobre todo en las láminas.
 E igualmente incomible, tanto por sus sabor como por su desagrable olor, Russula foetens, que en sus formas incipientes hacen pensar en pequeños boletos u "hongos" en desarrollo.
 Y por último la Russula ionochclora o R. grisea es un gibelurdiñ comestible, de coloración más o menos grisácea o gris azulada, con el centro decolorado y las láminas muy frágiles que no son blanco puro sino un poco cremas en la madurez.
 Aunque hace unos días se encontraron bueno boletos u "hongos" comestibles en esta ocasión hemos encontrado otros afines de menos interés gastronómico pero de más interés micológico, el Aureoboletus moravicus, de pie muy alargado y radicante.
 Y el Suillellus queletii con un sombrero precioso de superficie afelpada y con poros y pie un poco rojizos en la madurez.
 Muy escasos pero algunas cantarelas claras, Cantharellus cibarius f orma albina o Cantharellus pallens, de coloración amarilla muy clara, casi blanca.
 Otras especies interesantes como el Coprinopsis insignis, muy parecidos al C. atramentaria dle que se diferencia especialmente por las esporas muy verrugosas.
El común Gymnopus fusipes que como su nombre indica presenta un pie fusiforme, es decir engrosado y radicante, de textura muy dura.
 Y por supuesto no faltan los yesqueros del que destacamos la Fuscoporia torulosa o Phellinus torulosos con su reborde redondeado marrón rojizo
 Y en los caminos las diminutas pecizas con borde peloso que generalmente pasan desapercibidas porque apenas superan el cm de diámetro, Scutellinia trechispora,

Relación de especies observadas

 Agaricus sylvicola, Amanita beckeri, Amanita ceciliae, Amanita vaginata, Aureoboletus moravicus, Cantharellus cibarius, Fuscoporia ferruginosa, Gymnopus fusipes, Inocybe rimosa, Lactarius acerrimus, Russula foetens, Russula ionochlora, Russula olivacea, Russula risigallina, Scutellinia trechispora, Stereum hirsutum, Suillellus queletii,