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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.

lunes, 19 de enero de 2026

Adiós (18/1(2026) Carrascal

 Las lluvias del día anterior y posiblemente de la noche no nos ha permitido hacer una buena propección de la zona ya que los arbustos mantenían mucha agua, así que hemos llevado un rastreo de las zonas aclaradas o áreas de poco arbusto bajo el arbolado. Como era de esperar a mediados de enero las fructificaciones de hongos son escasas, salvo las de algunas especies de Afiloforales, pero sí que hemos observado algunas especies de interés micológico e incluso gastronómico.


Especie poco conocida es la Stilbella fimetaria, hongo que desarrolla sobre excrementos de carnívoros, especialmente de perros y zorros que son los más comunes.



Se trata de un hongo Ascomiceto Pirenomiceto cuyas fructificaciones son pequeñas cabecitas, como cerillas, blancas, anaranjadas o rojizas sujetas con un pie más o menos largo y de consistencia dura, coriácea.


Se trata de fructificaciones de reproducción asexual, de manera que toda la superficie superior, blanca o anaranjada está recubierta de conidióforos que producen esporas asexuales o conidios en grandes cantidades.

Si las observamos tiñéndolas vemos terminaciones de hifas, conidióforos, en cuya extremidad mediante estrangulación se van produciendo esporas asexuales o conidios que el agua y los insectos se encargan de diseminar.


Otro hongo de interés observado y no muy común es la pequeña Bovista pusilla, en realidad se trata de un "cuesco de lobo" muy pequeño, menos de 2 cm de diámetro, pero que carece de base estéril, por tanto se considera Bovista.


Sin embargo, su microscopía es la de un Lycoperdon, capillicio poco ramificado, tipo Lycoperdon, provisto de poros y esporas provistas de espinas dispersas.

A mayor aumento vemos un filamento de capillicio con poros o aberturas en las paredes. 

Y las esporas esféricas y provistas de aguijones dispersos.



Sin embargo, la especie que hemos observado con más abundancia y que además es un buen comestible es la gamuza o lengua de vaca, por los sombreros provistos de un ombligo central creemos que se trata del Hydnum ovoideisporum, sin embargo, hemos perdido las muestra recogidas y no hemos podido comprobar la morfología de las esporas, ovoideas en esta especie y esféricas en el Hydnum rufescens, por lo que no tenemos absoluta seguridad de su identidad.


Unas cuantas especies entre los musgos, entre las cuales la Cystoderma amianthinum, con pie provisto de armilla y un peculiar olor como de gas.


Y en no muy buen estado, algunos ejemplares de Russula atrorubens, de esporada completamente blanca, carne muy picante y sombrero de coloración purpúrea, más oscura en el centro, aunque los ejemplares estaban muy deteriorados.


Los higróforos que en otras zonas hemos observada en cantidad y diversidad, aquí solo hemos observado una especie y escasamente representada, el Hygrophorus arbustivus de sombrero anaranjado bastante uniforme y con fibrillas radiales.


Sin duda, los carpóforos carnosos más grandes observados corresponden a la Paralepista flaccida, una seta de coloración rojiza, con láminas muy decurrentes y esporada blanca. También especie comestible.


Y del mismo grupo el Clitocybe subspadicea, de morfología similar, pero mucho más pequeño y menos carnoso, sombrero umbilicado de coloración crema o arcillosa y en este caso tóxica.


Y también en las zonas musgosas hemos observado en muy mal estado el Cortinarius trivialis, muy abundante en otoño en estas comunidades y en bosques caducifolios.


En los bordes de caminos algunos ejemplares de Scleroderma verrucosum especie caracterizada por una pronunciada base radicular.


Y la mayor diversidad de especies las hemos observado ligadas a ramas, troncos o tocones, la Tremella aurantia sobre madera atacada por Stereum subtomentosum.


Sobre ramitas y hojas numersos plasmodios de Leocarpus fragilis.


Pequeñas conchitas de Crepidotus autochtonus con láminas en abanico y esporada ocrácea.


En este caso también ha sido necesaria la comprobación de las esporas, elipsoidales y lisas.


Los discos y almohadillas gelatinosas y amarillas de Dacrymyces stillatus.


Y diversos yesqueros, como el omnipresente Trametes versicolor.


Y otros más raros e interesantes como el Trametes pubescens, un yequero de porte medio, con sombrero blanquecino afelpado, pero no hirsuto y unos poros redondeados y pequeños en su parte inferior.


Y también interesante el Coriolopsis gallica de carne parda y poros bastante grandes y angulosos que empardecen con la edad y superficie del sombrero hirsuta y poco o nada zonada.


Y terminaremos el reportaje con una curiosidad observada sobre la superficie de un tronco de carrasca viva, pequeños deditos blancos y blandos que a primera vista nos han parecido propios de algún Mixomiceto, quizás una Ceratomyxia.



Al observarlos con una buena lupa nos hemos encontrado con estas curiosas formaciones que en realidad no corresponden a hongos sino a cochinillas del grupo de la Coccidae.

Relación de especies observadas

Astraeus hygrometricus, Bovista pusilla, Clitocybe subspadicea, Coriolopsis gallica, Cortinarius trivialis, Cystoderma amianthinum, Dacrymyces stillatus, Hydnum ovoideisporum, Hygrophorus arbustivus, Hygrophorus arbustivus, Lactarius chrysorrheus, Leocarpus fragilis, Lycoperdon molle, Paralepista flaccida, Pseudoclitocybe cyathiformis, Russula atrorubens, Sarcoscypha coccinea, Schizophyllum commune, Scleroderma verrucosum, Stilbella fimetaria, Trametes pubescens, Trametes versicolor, Tremella aurantia, Tricholoma scalpturatum.