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Este blog pretende ser un "parte micológico" de las principales observaciones de hongos que vamos haciendo semana a semana en distintos lugares de la Comunidad Foral de Navarra, destacando las especies más raras, relevantes, comestibles o tóxicas, llamativas, etc.

martes, 27 de enero de 2026

Valle de Ollo (25/1/2026) Quejigal.

 Las nevadas de los últimos días han dejado el bosque completamente desierto de fructificaciones carnosas de hongos, Agaricales, así que hemos dedicado el paseo a los hongos que normalmente olvidamos, los hongos lignícolas de ramas, troncos y palitos, así como a los hongos de excrementos que en esta zona muy frecuentada por vacas y caballos abundaban.


Sobre troncos muy descompuestos de Quercus observamos diminutas copitas blancas con el envés pulverulento, se trata de apotecios de Dasyscyphella nivea, una seta muy común y relativamente fácil de identificar.


Son numerosas las costras de hongos observadas, especialmente si nos dedicamos a darle vuelta a las ramas y troncos y observar la parte húmeda de éstos. A simple vista parecen todos iguales o solo con pequeñas diferencias de colores, pero hay que observarlos con una buena lupa.


Algunos como la Schizopora paradoxa, presenta una superficie completamente cubierta de diminutos orificios irregulares, a veces laberínticos. 

Con una buena lupa vemos con detalle los poros laberínticos muy pequeños.


Otras costras también parecen muy similares, pero presentan una textura cerácea y mucho más blanda que la anterior, con coloración que puede ir del grisáceo al blanco o amarillento.


Se trata de la Phlebiopsis ravenelii, una corteza cerácea con superfilie lisa o con pequeñas granulaciones, pero no poros.


Si las observamos con detalle vemos una superficie granulosa y recubierta de finos pelillos, como cilios.



Esa fina vellosidad o esos diminutos cilios que asoman en superficie y que se aprecian con una buena lupa, son innumerables cistidios gigantescos, con la extremidad recubierta de cristales, del tipo que se conocen como "lamprocistidios, típicos de algunos hongos como Phlebiopsis o Phanerochaete, entre otros.


Entre los diversos hongos de tipo corteza que hemos observado destacamos una forma muy peculiar de la Phlebia tremellosa que desarrolla completamente en forma de corteza, resupinado, sin dar lugar a proyecciones en forma de concha como es habitual.


Una observación más detallada nos muestra un hongo de textura gelatinosa y con una superficie formada por pliegues muy blandos.


Típico himenio formado por pliegues de las diversas especies de Phlebia.


Mucho más común son algunas cortezas como la de Radulomyces molaris, de consistencia más coriácea y con una superficia formada por aguijones muy deformes.


Algo menos común e igualmente muy característas las cortezas de Hymenochaete rubiginosa, también de consistencia coriácea y dura, con bordes algo levantados y con una coloración muy llamativa, marrón rojiza o color caoba.


Y como simple ejemplo de otro tipo de corteza, llamaremos la atención sobre otras cortezas negras y duras que corresponden a estromas de Ascomicetos, ejemplo de uno de ellos el Diatrype stigma.


También levantando troncos y ramas muy descompuestas nos encontramos con otros tipo de hongos, (mejor dicho, antiguamente hongos), que son esporangios de Mixomicetos, en esta ocasión nos hemos encontrado con el Physarum utriculare = Badhamia utricularis, forma pequeños racimos de diminutas uvas grisaceas.


Cada grano de uva es un esporangio en cuyo interior presenta un retículo, el capillicio donde se forman las esporas.


Detalle de una esporangio abierto donde se aprecia el capillicio en red.


También hemos observado otros hongos de madera mucho más conocidos como el Lenzites betulina, con himenio formado por orificios desgarrados formando láminas más o menos sinuosas.


El siempre presente Trametes versicolor, con himenio formado por orificios redondeados y muy pequeños.


El Stereum subtomentosum, por el contrario con la parte inferior o himenio, lisa y amarillenta.


Y donde salen estos hongos es frecuente encontrar otros hongos gelatinosos como la Tremella aurantia que desarrolla sobre los propios carpóforos o sobre madera infectada de su micelio.


Muy afín la Exidia truncata, otro hongo gelatinoso de coloración oscura y con menos forma de tripa que la anterior.


Púramente anecdótico mencionaremos el único ejemplar de hongo carnoso, Agarical, observado en todo el paseo, se trata de la Psathyrella murcida.


Se trata de una género muy complicado donde la microscopía es imprescindible para su determinación, en este caso, los cistidios de arista de dos tipos y sus esporas entre 9 y 10 micras de longitud.


Por último, a falta de otros hongos de mayor porte, nos hemos fijado en los numerosos excrementos de vaca y caballo de la zona y en mucho de ellos hemos observado pequeños hongos en forma de discos amarillos de no más de 1 a 2 mm de diámetro.


Muchos de los excrementos aparecen sembrados de estos discos amarillos, pero si observamos la superficie con una buena lupa nos podemos encontrar con otros hongos coprófilos, en esta ocasión no muchos, quizás por la época, pero no es raro encontrar más de una docena de especies diferentes muy camufladas.


La mayor parte de los pequeños discos amarillos, los más vistosos, corresponden a diversas especies de Cheilymenia caracterizados por los cilios que presentan en los bordes.


En este caso caso se trata de la Cheilymenia stercorea que se caracteriza por presentar cilios de dos tipos, unos largos enraizantes y otros inmersos en el apotecio ramificados en estrella.


Y por supuesto, ascas alargadas, octosporadas, con esporas elipsodiales, lisas e incoloras e intercaladas con parafisos claviformes pigmentados que dan color a los apotecios.



Observando con cuidado entre los discos amarillos y ciliados aparecen otros discos más verdosos con puntitos negros en los más maduros, corresponden a los apotecios de Ascobolus furfuraceus.


A diferencia de la anterior presenta unas esporas muy grandes, fuertemente coloreadas y con surcos superficiales muy característicos.


Y observando con más detalles vemos que la superficie del excrementos está cubierta de diminutos bolitos blanquecinos.


Al observarlos al microscopio vemos que también son hongos con unas ascas octosporadas globosas (ahora inmaduras), Coprotus leucopocillum

Relación de especies observadas

Ascobolus furfuraceus, Cheilymenia stercorea, Coprotus leucopocillum, Dasyscyphella nivea, Diatrype stigma, Exidia truncata, Hymenochaete rubiginosa, Lenzites betulina, Phlebia tremellosa, Phlebiopsis ravenelii, Physarum utriculare, Psathyrella murcida, Radulomyces molaris, Schizopora paradoxa, Stereum subtomentosum, Stereum subtomentosum, Trametes versicolor, Tremella aurantia,


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