lunes, 22 de agosto de 2022

Evolución ecológica de los "nízcalos o robellones", Lactarius deliciosus, en los últimos 10 años en Navarra

  


En los últimos 10 años observamos que los robellones, Lactarius deliciosus según los años presentan un pico de fructificación en otoño que según los años puede ser, Octubre o Noviembre.


Si atendemos a la media de los últimos 10 años (línea roja) la fructificación de esta especie se inicia en octubre, tiene su pico máximo en noviembre y desaparece en diciembre.

Además los últimos años, 2019 y 2020 (al final del año veremos los datos del 2022) hemos venido observando una prolongación de la temporada micológica durante el invierno haciendo observaciones de la especies en meses como enero y febrero en  los que no teníamos ningún registro en años anteriores.

Si analizamos los cuatro últimos años a la espera de los resultados del presente año vemos que a excepción del año 2021 cuyo pico de fructificación se produjo en octubre el resto de los años lo ha tenido el pico de fructificación más tardío en noviembre siguiendo lo habitual de esta especie, los años 2019 y 2020 con valores de observaciones superiores a la media de los últimos 10 años y el 2018 con valores inferiores.

Observaciones de 2013 a 2018

Observaciones de 2018 a 2021

En los mapas de distribución del Lactarius deliciosus en Navarra en la primera mitad de la última década y en los últimos cuatro años (a espera de los datos de este año 2022) apreciamos una falta de observaciones en los pinares de la zona Media y sobre todo de la Ribera y una concentración de la especie a los pinares del centro de la Comunidad Foral y los de la sierra de Izco y Leyre, cambios achacables a la sequía, a los cambios de los pinares con una gran desarrollo del estrato arbustivo y a los cambios climáticos de los últimos tiempos.

Una vista retrospectiva de todos los años desde los que tenemos datos se ve claramente una disminucion de las observaciones de esta especie en los últimos años, ya desde el 2007, a excepción de los últimos tres años y a falta de los datos del presente 2022. Este pico de observaciones en los ultimos dos años de esta especie se debe a su aparición en los pinares del centro próximos a la capital y falta en general de hongos en el resto de Navarra por las condiciones meteorológicas relacionadas con el Cambio Climático.

Según nuestra interpretación creemos que es un claro reflejo del deterioro de los pinares en la última década, mucho matorral que hace imposible tanto el acceso como el desarrollo de las fructificaciones, tanto de esta especie como de otras propias de pinares.


 

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